Después de más de seis décadas de carrera, de escenarios llenos, de aplausos y canciones que marcaron generaciones, Ramón “Palito” Ortega volvió a emocionar al público.

Pero esta vez no lo hizo con su voz, sino con una confesión tan íntima como inesperada.
A sus 84 años, el legendario cantante argentino rompió el silencio sobre el amor, la vida y la mujer que, según él, “sigue siendo la única capaz de hacerlo sentir vivo.”
“Ella es la única que puede hacerme eso…
hacerme temblar el corazón como si tuviera veinte.”
El ídolo que se negó a envejecer
Palito Ortega es una figura irrepetible.
Desde sus inicios en los años 60, fue símbolo de alegría, esperanza y romanticismo.
El chico sencillo de Tucumán que conquistó América Latina con su sonrisa y su carisma se transformó en un ícono cultural.
Pero más allá del brillo de los escenarios, Palito siempre se mantuvo fiel a una sola historia: la suya con Evangelina Salazar, la actriz y conductora que conoció cuando ambos eran jóvenes, y que desde entonces se convirtió en su compañera de vida, su cómplice, su refugio.
Hoy, después de casi 60 años de matrimonio, el cantante asegura que ella sigue siendo “su gran amor y su gran misterio.”

La entrevista que sorprendió a todos
Durante una entrevista televisiva reciente, Palito Ortega apareció relajado, con una sonrisa nostálgica.
El periodista le preguntó cómo se siente a su edad, después de tantos años de carrera, y si hay algo que todavía lo emocione como antes.
Palito, tras una breve pausa, respondió con voz suave:
“Sí. Ella.”
El conductor, desconcertado, preguntó:
—¿Ella? ¿Quién?
El artista sonrió y dijo:
“Evangelina. La misma de siempre.
La que conocí cuando no tenía nada.
Y la que, incluso hoy, logra hacerme sentir nervioso cuando me mira.”
El estudio quedó en silencio.
Nadie esperaba semejante declaración.
Y, sin embargo, cada palabra sonó auténtica, salida del alma.
Un amor que sobrevivió a todo
En un mundo donde las relaciones fugaces son la norma, la historia de Palito y Evangelina parece una fábula de otra época.
Se conocieron en 1965, en los pasillos de un estudio de televisión.
Ella tenía apenas 18 años; él, 24, ya era una estrella en ascenso.
Desde ese momento, sus vidas quedaron unidas por una complicidad que resistió la fama, los viajes, las crisis y el paso del tiempo.
“El secreto fue no dejar de mirarnos como el primer día”, confesó Palito.
“No hay magia. Hay amor, paciencia y sentido del humor.”
La pareja formó una familia numerosa, con seis hijos, todos dedicados al arte: Julieta, Emanuel, Rosario, Sebastián, Luis y Martín.
Hoy, Palito se emociona al ver a sus nietos seguir los pasos de la música y la actuación.
“Cada vez que los veo, pienso: esto empezó con ella.
Todo lo que soy, lo que tengo, lo que hice… es gracias a ella.”
El lado desconocido del ídolo
A pesar de su imagen siempre positiva, Palito no niega que la vida le presentó momentos oscuros.
“Hubo etapas en las que pensé que todo se terminaba.
Que la fama se iba, que la salud flaqueaba, que la inspiración no volvía.”
En esas horas difíciles, Evangelina siempre estuvo ahí.
“Ella me rescató del silencio.
Me recordó quién era cuando yo mismo lo había olvidado.”
El cantante reveló que, años atrás, enfrentó una fuerte depresión tras alejarse de los escenarios.
“Me sentía vacío, sin propósito.
Hasta que un día me miró y me dijo:
‘Ramón, la gente necesita tus canciones.
No te retires del amor ni del arte.’
Y tenía razón.”
Esas palabras, asegura, fueron el motor que lo llevó a volver a cantar.
“Por eso digo que solo ella puede hacerme eso:
devolverme las ganas de vivir cuando creo que ya no queda nada.”
La reflexión de un hombre sabio
A sus 84 años, Palito Ortega no busca fama ni nostalgia.
Solo quiere dejar un mensaje de gratitud.
“He tenido una vida generosa, llena de oportunidades.
Pero lo más grande que me dio la vida fue poder envejecer con la misma mujer con la que soñé a los veinte.”
Cuando el periodista le preguntó si cree en el amor eterno, él sonrió y contestó:
“No sé si el amor es eterno.
Pero si existe una prueba de que puede durar toda una vida, soy yo.”
El legado de una historia verdadera
El público argentino y latinoamericano ha seguido cada capítulo de la historia de Palito y Evangelina.
Desde sus años dorados en el cine y la música, hasta sus apariciones actuales en eventos familiares o programas especiales.
Su historia representa algo que trasciende generaciones: la fe en el amor real.
“Vivimos en una época donde todo se reemplaza.
Pero el amor, si se cuida, no se desgasta.”
Cuando le preguntaron si alguna vez discutieron, Palito se rió con ternura:
“Por supuesto.
Si no discutes, no amas.
Pero al final del día, siempre me gana.
Y la verdad… me encanta que lo haga.”
El mensaje que conmovió a todos
En el cierre de la entrevista, Palito Ortega miró a cámara y dejó un mensaje que emocionó a millones:
“A mi edad, no quiero riquezas ni premios.
Quiero seguir tomándola de la mano, aunque sea solo para caminar por casa.
Porque ella es la única que puede hacerme sentir que sigo vivo.”
Las lágrimas le brillaron en los ojos, pero su sonrisa fue más fuerte.
En ese momento, todo el país entendió que no hablaba una leyenda… hablaba un hombre enamorado.
Epílogo: la canción que nunca grabó
Antes de despedirse, Palito confesó que le escribió una canción a Evangelina que nunca se animó a grabar.
La melodía, dice, aún la tararea en su casa.
“Se llama ‘La mujer que me salvó la vida’.
Tal vez algún día la grabe… o tal vez no.
Porque algunas canciones están hechas solo para quien las inspira.”
Y con esa frase, el ídolo de generaciones cerró su entrevista, dejando claro que el verdadero amor no necesita aplausos.
Solo necesita una mirada, una mano y una razón para seguir cantando.
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