
Me llamo Clara Bennett, y esta noche estaba vestida como camarera en la fiesta de jubilación de mi esposo. Richard…

Nunca imaginé que la boda de mi hermana terminaría conmigo tirada en el suelo de un salón de hotel en Phoenix,…

El restaurante La Lumière estaba lleno de risas suaves, copas brillantes y conversaciones medidas. El tipo de lugar donde la gente iba…

Tenía seis meses de embarazo cuando el infierno se abrió a las cinco de la mañana. La puerta del dormitorio se estrelló…

Nunca le dije al padre de mi prometido que mi “pequeña tienda online” era, en realidad, un imperio fintech global….

Part 1 Mi nombre es Manuel Ortega, tengo cincuenta y dos años y nunca imaginé que el mayor peligro de mi…

La entrada de La Maison Verre brillaba cálidamente contra la fría noche de Manhattan. Los aparcacoches se movían con elegancia…

Me llamo Elena Cruz, tengo cuarenta y dos años, y estaba inmovilizada en una cama del Hospital General de México…

María del Carmen Álvarez aprendió desde niña que el cansancio no se nombra y que el dolor se guarda. Sus…

—¿Puedo limpiar su casa por un plato de comida? Mis dos hermanitos tienen mucha hambre… El guardia, acostumbrado a espantar…

—Ya no puedo mantener a una mujer sin trabajo. ¡Lárgate! Luego se fue… mientras yo seguía en pleno trabajo de…

Ella había entrado al hangar como si perteneciera ahí. No con arrogancia ni desafío, sino con la calma firme de…

Eljueves por la tarde, el supermercado hervía como una olla a presión. Carritos chocando, niños pidiendo golosinas, el pitido constante…

María Teresa Aguilar se detuvo un segundo frente a la puerta de cristal, como si el brillo pulido de aquella…

Ciudad de México, viernes por la noche, 23:30. La lluvia no caía, pero el aire tenía ese olor a asfalto…

El chasquido seco de una bofetada retumbó por el amplio salón de mármol de la hacienda en las afueras de…

El asfalto parecía derretirse bajo el sol del mediodía cuando Angélica Cárdenas bajó la velocidad del auto. Iba sola por…

Capítulo 1. El apagón en Periférico Ciudad de México. Julio. Treinta y dos grados a la sombra… si es que…

Eran las tres de la tarde cuando Ricardo Mendoza decidió salir antes de la oficina. A sus cuarenta y dos…

Rosa apretó el cuerpecito tibio contra su pecho, como si con su calor pudiera devolverle la vida. Le temblaban los…